Estamos rodeados de elementos y referencias que nos recuerdan el inexorable paso del tiempo. Dos ejemplos podrían ser las olimpiadas y el mundial de futbol, sabemos que ambos eventos tienen lugar cada cuatro años y a mí al menos me provocan una extraña sensación de retrospectiva personal, siempre me digo aquello de ‘¡vaya!, si parece que fue ayer cuando se celebraron las de Río de Janeiro’. Otro de esos digamos relojes de cuco que avisan de como la vida va pasando serían las películas. Estos días se podía leer algún artículo acerca del 30 aniversario de esa estupenda cinta de acción como es Die Hard (Jungla de cristal 1988), pues ahí es nada, tres décadas la contemplan, por aquel entonces éramos más jóvenes y Bruce tenia pelo…


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